Quiero a mis amigos de muchas maneras. De todos sabores y colores, los quiero. Por viejos y por sabios, por viejos y por estúpidos; porque de tan jóvenes (imagino) nunca llegarán a mi edad; por inmaduros, por insostenibles y debiluchos, por rasposos e irresponsables; por asertivos y por vulnerables; por inhumanos y por cariñosos. Me doy cuenta de que vamos hacia la madurez de diferentes maneras. Unos que se atreven a pintarse el cabello y otros que están a dos minutos de dejar a la mujer con la que han vivido toda la vida. Mírenme, mírenme (los amonesto sin abrir la boca): ¿Quieren verse solos? Pero ellos ven en mí a un hombre maduro que sale con muchachas y vive solo. Quisiera que vieran la otra parte (cuando no hay quién te alcance una toalla o te responda con un cariño) que nunca les voy a compartir, aun cuando quiera mostrarles a dónde irán si se dejan abandonar o si abandonan.
ALEJANDRO PÁEZ VARELA; En El Universal: “Dilemas para el fin de año”
Deja una respuesta

