Cirque du Soleil presenta Dralion, un onírico espectáculo en la carpa Santa Fe

LA JORNADA publica la siguiente crónica de Tania Molina Ramírez. ¿Hasta dónde se pueden llevar el cuerpo humano y la imaginación? Parecería que esto se preguntan los creadores de los espectáculos de la compañía quebecuá Cirque du Soleil, el circo sin animales más reconocido del mundo. En esta ocasión se basan en la acrobacia china para presentar Dralion. Puede ser que más de un espectador se sienta jalado por dos sensaciones: disfrutar de la belleza y maravilla que es posible realizar con el cuerpo humano y tensarse ante el evidente peligro al que se exponen los acróbatas. Una pareja recrea una historia de amor danzando por el aire sobre telas azules; en un momento ella sostiene a su acompañante sólo por las manos, mientras vuelan.Los dragones-leones (dralions) caminan sobre una pelota gigante que se balancea sobre un subibaja.Un grupo de acróbatas corre por unas paredes, en apariencia desafiando la gravedad.Personajes salen del piso y otros bajan del techo.Todo transcurre en un ambiente onírico.Se requiere de una gran concentración, coordinación, agilidad y elasticidad para realizar cada acto.Además, como es característico de Cirque du Soleil, la producción es enorme. El vestuario, la escenografía, las luces, todo está hecho para deslumbrar, VER CRÓNICA COMPLETA EN LA JORNADA.

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