La presidenta electa argentina, Cristina Fernández de Kirchner, comenzó el martes a trabajar en la transición y ya evalúa junto a su marido, el actual mandatario Néstor Kirchner, aumentar los impuestos a las exportaciones de granos para reforzar los ingresos fiscales, informa REUTERS. La medida, precisada por una fuente del Gobierno, alcanzaría a las ventas externas de soja, trigo y maíz, tres de las principales fuentes de ingresos en divisas del país, que es uno de los mayores actores del mercado mundial de materias primas agrícolas. “Hay un análisis sobre la posibilidad de hacer algún retoque (a los impuestos a las exportaciones). Si se decide habría que aprovechar el buen momento de los precios internacionales para no afectar la rentabilidad de los sectores afectados”, dijo la fuente, que pidió no ser nombrada, publica CNN EXPANSIÓN. Las exportaciones de granos ya están altamente gravadas en Argentina, como parte de una estrategia del Gobierno de Kirchner para sumar a los fondos del fisco una buena parte de la renta extraordinaria del sector por los altos precios internacionales. El diario LA NACIÓN publica que la subida que planea el Gobierno es de entre un 5 y 10%.
LAS CRITICAS DEL WASHINGTON POST
El diario THE WASHINGTON POST lanzó duras críticas hacia la presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner desde su editorial. Además señaló que la Argentina no parece haber aprendido de la historia y se pregunta si la futura mandataria será capaz de “evitar otra crisis económica”, señala la AP, publica LA NACIÓN. “Será una agradable sorpresa si evita una repetición de la historia”, sostiene en un comentario editorial. El diario norteamericano afirma que los Kirchner “encararon la temporada electoral manipulando las cifras de la inflación y presionando a los supermercados a mantener los precios bajos”. Enseguida continúa: “Ahora, Fernández, quien realizó su campaña sin participar en un solo debate o siquiera una conferencia de prensa, debe tomar una decisión crucial”, publica LA NACIÓN. El periódico dice que la primera dama o “puede usar su mandato para recetar la amarga medicina que la economía necesita –incluyendo aumentos en los precios de la energía y las tasas de interés, revaluación de la moneda y reconciliación con el Fondo Monetario Internacional, que tiene la llave para una renovada inversión extranjera– o puede seguir las políticas populistas de su marido hasta que se produzca otro ´crash´ económico”.

