Días de furia son los que se vivirán en barrios de Iztapalapa si no se desactiva la acción casi suicida de Rafael Acosta, Juanito, al asumir la titularidad de la demarcación que obtuvo con su triunfo electoral del 5 de julio, y que había delegado “temporalmente” a Clara Brugada. Los tambores de guerra retumban en el ambiente y todo parece indicar que esta vez no habrá quien pueda mediar en el conflicto. El PRD del DF y la mayoría de legisladores de la Asamblea Legislativa, obviamente del sol azteca, se pronunciaron en apoyo franco en favor de Brugada. Hasta agremiados del SME levantaron la mano para respaldar al alfil de López Obrador. Envalentonada por tal apoyo, Brugada acusó a Juanito de “ladrón” y “afectado de sus facultades mentales”. Acosta se mantiene firme, con sus tropas listas para defender su triunfo. Lo mejor, o más bien lo peor, está por venir. La “asunción” de Juanito a la jefatura delegacional y la forma como se resuelva serán la prueba de fuego para Marcelo Ebrard. Palabras más, palabras menos, pero Santiago Creel aseguró que hay que arrancar de raíz todo vínculo entre el PAN y la lideresa del magisterio, Elba Esther Gordillo, aliada del blanquiazul desde 2000. Fue en el Seminario Internacional “Hacia una Nueva Generación de Transparencia”, donde el senador tocó el tema. Incluso dijo que existe una discusión “muy a fondo” en el seno de su partido sobre la conveniencia de seguir con esa alianza. Reveló que en Acción Nacional hay una corriente que se muestra en total desacuerdo con esta relación. En una sesión de preguntas, Creel dio a conocer que hace dos meses dirigió una carta a la militancia, que intituló Volver a los orígenes, en la que afirma que no es congruente que un partido que ha luchado por la democracia tenga alianzas con las causas del pasado y con el viejo régimen. VER COLUMNA COMPLETA EN EL UNIVERSAL
BAJO RESERVA, EL UNIVERSAL: “Vienen días de furia a Iztapalapa”
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