A pesar de que la reunión de ayer con el presidente Felipe Calderón buscaba generar cohesión, los senadores panistas siguen divididos entre sí, y su molestia no es sólo entre ellos: tienen serias diferencias con la Secretaría de Hacienda, con Agustín Carstens, a quien culpan de ser coautor del escandaloso torbellino político en el que se ha convertido el debate sobre la Ley de Ingresos. Se quejan de la posición intolerante del Ejecutivo federal cuando presentó su proyecto fiscal. Dicen que ofrecer un “inmejorable plan A” no les dio margen de negociación, y que tampoco se les han dado herramientas para defender ese proyecto original de Los Pinos. Ricardo García Cervantes: “El problema con Hacienda es que su información a veces no cuadra”. Santiago Creel Miranda: “¿En qué medida se amplían las bases de los contribuyentes? ¿En qué medida sirve esto para simplificar y evitar la economía informal? ¿En qué medida nos permite redistribuir el ingreso en nuestro país?”. También hay, claro, reclamos para el dirigente nacional del PAN, César Nava, por contribuir al batidillo. Pero cada vez es más claro que el acuerdo alcanzado en la Cámara de Diputados no iba a durar, independientemente de Nava. Una mayoría entre los senadores panistas siente que se ha puesto en sus manos una bomba imposible de defender, y pareciera que el partido y el gobierno federal se liberan así de la responsabilidad de alcanzar consensos. Toda la carga al Senado. “Siempre con el Presidente hasta donde topen chivas”, dijo ayer Gustavo Madero al salir de Los Pinos, de la reunión de legisladores con el Ejecutivo. Pues las chivas toparon pronto. Y con pared. COLUMNA COMPLETA EN EL UNIVERSAL.
BAJO RESERVA; EL UNIVERSAL: “Senadores panistas, molestos con Carstens”
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