NUEVA ERA | CIEN DÍAZ DE LA NUEVA “DOCTRINA OBAMA”

ANSALATINA informa que cuando el 18 de abril último estrechó la mano de su colega de Venezuela, Hugo Chávez, en el marco de la quinta Cumbre de las Ame’ricas, en Puerto España, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dejó en claro su nueva “doctrina” para la política exterior: defender los intereses de su país, pero con una sonrisa. Si bien la materia central de sus primeros cien días es sin duda el esfuerzo para sobreponerse a la recesión, fue la política exterior el terreno donde Obama se expresó mejor y donde cosechó sus mayores éxitos, todavía elusivos en el campo de la crisis económica. El presidente aprovechó dos grandes citas -la cumbre del G20 en Londres a principios de abril y la reunión con sus pares americanos en la capital trinitense a mediados del mismo mes- para comenzar a lavar las “culpas” que alrededor del planeta se achacan a Washington por su papel en el origen de la crisis financiera y por la violencia y las historias de torturas desprendidas de la guerra en Irak. Durante la gira europea, que incluyó además reuniones con los líderes de los países de la OTAN en Estrasburgo, Obama utilizó el argumento de la crisis económica global para prometer un regreso de Estados Unidos al multilateralismo. “A fin de cuentas, la única manera de salir de una recesión de alcance mundial es con una respuesta coordinada globalmente”, explicó el presidente a sus compatriotas durante el primer mensaje radial y en video sabatino después de aquella gira. Es que ahora, en Washington, “reconocemos que ningún lugar del planeta puede construir un muro de defensa contra las amenazas del siglo XXI, ni hacer caso omiso de las necesidades e inquietudes de otras naciones”, divulga ANSALATINA.

Con el mismo espíritu viajó Obama a Puerto España. En la previa de la cumbre se preveía que la discusión iba a intentar girar alrededor de la economía y que, una vez más, se verían fuertes choques ideológicos entre Washington, por un lado, y Venezuela, Bolivia y Nicaragua, por el otro. Pero el brillo de la nueva “doctrina Obama” encandiló a los líderes latinoamericanos, fascinados por la chance de ver a un colega estadounidense interesado en “escuchar y aprender”. Obama fue audaz y cristalino en la capital de Trinidad y Tobago: reconoció la responsabilidad de Washington en tantas acciones desestabilizadoras en América Latina, prometió que con él no volverían a ocurrir pero pidió que las naciones de la región “dejen de culpar” a Estados Unidos por sus problemas.

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