El tema no es el monto, sino la actitud. Justo cuando el país está sometido a una de las peores crisis económicas de su historia, la Cámara de Diputados se autorizó 43 nuevas plazas de asesores para ocho comisiones legislativas. ¿Qué es un millón de pesos mensuales?, dirán los legisladores. Porque eso costarán los salarios de los asesores. Pues de millón en millón, señores, el Estado acabó con el petróleo en años de abultados gastos de cuenta corriente, de bonanza malentendida e inconsciencia. Que necesitan quién desahogue cientos de expedientes que dejó la Legislatura anterior, argumentan. Mejor quítenle el dinero a las fracciones parlamentarias, porque, si los actuales legisladores no lo recuerdan, muchas, como la del Partido Acción Nacional, usaron sus “guardaditos” de fin de trienio para darse vacaciones pagadas disfrazadas de quién sabe qué. El Comité de Administración de la cámara autorizó contratar asesores “A” y “B”, asistentes parlamentarios, asistentes legislativos e incluso auxiliares administrativos y un chofer. ¿Un chofer para sacar el trabajo de la anterior Legislatura? No hay manera, en serio, de satisfacer la voracidad de los que viven del presupuesto. COLUMNA COMPLETA EN EL UNIVERSAL.
BAJO RESERVA; EL UNIVERSAL: “La “austeridad” de los diputados”
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