VIDEO.UNAFUENTE | REHILETE | Jorge Zepeda Patterson comenta “Los Amos de México”


Jorge Zepeda Patterson comenta el libro “Los Amos de México”, un compendio de biografías sobre 11 de los millonarios mexicanos, escrito por un igual número de periodistas. Fuente: YOUTUBE

“LOS AMOS DE MÉXICO”
amosmexico01.jpg¿Son los millonarios los verdaderos dueños de México? El contenido de este libro lleva a pensar que sí. Las 20 familias más acaudaladas del país concentran más de 10 por ciento del PIB e influyen decisivamente en la economía y la política y, por ende, en la vida de los mexicanos.
Los 11 casos son objeto de polémica: Carlos Slim (escrito por Francesc Relea, correponsal de El País, en México), Emilio Azcárraga (por Jenaro Villamil, de Proceso), son cabezas de los dos imperios económicos más influyentes; Alberto Bailleres (por Blanche Petrich, de La Jornada) es el segundo hombre más rico del país; Lorenzo Zambrano y su Cemex (por Lorea Canales) han cambiado la faz de Monterrey y pavimentado el resto del mundo; María Asunción Aramburuzabala (Rita Varela, directora de Energía Hoy) es la mujer con mayor fortuna de América Latina; Lorenzo Servitje y su osito Bimbo (Salvador Frausto, exeditor de Gato Pardo) son aves de tempestad por su protagonismo político; Roberto Hernández (Alejandro Páez Varela, subdirector de Día Siete) ha sido el banquero de Fox y de Calderón; Olegario Vázquez Raña (Marco Lara, premio nacional de periodismo) ha irrumpido en los medios de comunicación apoyado por sus hoteles y hospitales; Roberto González (Alberto Bello, director de Expansión) no sólo es el rey de la tortilla, también es propietario de Banorte. Y quizá hay otros más riicos que Jorge Vergara (por Jorge Zepeda Patterson) y la familia Ramírez (por José Pérez Espino), pero Omnilife y Las Chivas del primero, y la cadena Cinépolis de los segundos constituyen los capitales más dinámicos de sus respectivas regiones: Jalisco y Michoacán.
Las biografías de estos once presentadas en este liro muestran que se trata de personas con virtudes y defectos comunes y corrientes, potenciados, eso sí, por el poder y la disponibilidad de una enorme chequera.

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