Durante 2007, Veracruz fue escenario de una sangrienta lucha para limpiar de competidores las rutas del tráfico de narcóticos, lo que trajo, como consecuencia, abiertas sospechas del involucramiento de altos funcionarios estatales y jefes policiacos con los cárteles en la droga, aseguraron expertos en temas de seguridad, publica hoy EL UNIVERSAL. “Veracruz se convirtió en un estado emergente por la presencia del narcotráfico y, por tanto, en un estado en el cual varios negocios particulares pudieran estar ligados al crimen organizado”, dijo José Alfredo Zavaleta Betancour, investigador de la Universidad Veracruzana (UV). Casi al margen de la actividad que en los últimos años se incrementó en otros estados del país, por acciones del narcotráfico, en el presente año Veracruz pasó de ser un simple corredor de paso de la droga a campo de tiro, en el que grupos de los cárteles antagónicos dirimieron sus diferencias mediante cruentos enfrentamientos o brutales ejecuciones, según el experto. La mayoría de esos enfrenamientos fueron protagonizados por el grupo armado conocido como Los Zetas, brazo ejecutor del cártel del Golfo, lo que llevó al surgimiento de pistoleros integrantes de la llamada Gente Nueva, a quienes se les conoce como Los matazetas, dice EL UNIVERSAL.
NARCOTRÁFICO | Veracruz, nueva casa del narco
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