El consumo de drogas inyectables en la frontera norte y en el país en general se incrementa. Tan sólo en Ciudad Juárez, Chihuahua, hay más de mil picaderos (lugares donde los usuarios adquieren estas sustancias); sin embargo, en México no existe un solo estudio sobre VIH y en relación con este sector de la población, menciona LA JORNADA. María Luisa González Barrios, integrante del Programa Compañeros AC, que trabaja en la prevención y atención a usuarios de drogas inyectadas, explicó que parte de este vacío documental se debe a que al estar penalizado el consumo de estupefacientes, los adictos “se esconden”, por lo que resultan inaccesibles tanto para los programas de salud pública como de investigación.
“Nos ayudaría mucho que estas personas no fueran perseguidas, pues se nos facilitaría trabajar más con ellas y proporcionarles jeringas e información. Este grupo es muy vulnerable al VIH; no tenemos estudios sobre la prevalencia ni los efectos del virus en él porque a los gobiernos no le interesa invertir en usuarios de drogas, pero sabemos que el desgaste es más fuerte y rápido por el hecho de consumirlas”.
González Barrios explicó que en la frontera norte el consumo de drogas inyectables está incrementándose, porque todas aquellas sustancias que no logran llegar a Estados Unidos se quedan en las poblaciones fronterizas mexicanas, informa LA JORNADA.


