Ésta es una aldea típica, sin nada de particular -como muchas otras- del estado de Bihar, en el norte de India. Está llena de casas de ladrillo sin revocar, callejones polvorientos, estructuras con techos de paja y niños mocosos, sucios y descalzos. No parece que hay mucha agua o cualquier otro tipo de infraestructura. Pero hay algo en la aldea de Lakhanow -y en otros pueblecitos de la zona- que los hace muy diferentes. Ejaj Alam, un contratista civil de poca monta, de unos 35 años de edad, ofrece la respuesta: ha decidido cambiarle el nombre a su hijo, de tres años. En lugar de llamarlo Majhar Alam, su padre prefirió el nombre de Saddam Hussein, en honor al ex líder iraquí, quien fue ejecutado el 30 de diciembre.
Yo soy Sadam
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