Josef Fritzl, el electricista austriaco que mantuvo cautiva durante casi un cuarto de siglo a su hija, con la que tuvo siete hijos, ha dicho no ser un “monstruo” porque contó con la posibilidad de matar a sus víctimas sin ser descubierto y no lo hizo, publica BBC MUNDO. Son parte de las declaraciones que Fritzl ha hecho a su abogado, Rudolf Mayer, y que éste ha revelado al diario sensacionalista austriaco Österreich. “Podría haberlos matado a todos, entonces no hubiese pasado nada. Nadie me habría descubierto”, ha asegurado el jubilado de 73 años. En su intento por defenderse de las atrocidades que se le imputan y minimizarlas, Fritzl recuerda en la declaración que su abogado ha filtrado a ÖSTERREICH que el pasado 19 de abril fue él mismo el que decidió sacar del sótano y llevar al hospital a Kerstin, de 19 años, la mayor de sus hijos-nietos, para salvarla debido a la gravedad de su estado de salud. Kerstin nació en el calabozo subterráneo hasta el día en que su padre-abuelo la sacó, en estado inconsciente. Fue la aparición en el hospital de esta joven, que en ninguna parte estaba registrada ni tenía documentación y presentaba un cuadro clínico extraño, al parecer una enfermedad genética propia del incesto, lo que alertó a las autoridades y llevó finalmente a descubrir el peor caso de abuso e incesto que se conoce en Austria, añade BBC MUNDO.
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Las aberrantes violaciones de encierro que cometó Josef Fritzl contra su propia hija muestra la misera de ser humano que es el. Porsupuesto que a este mountro debera ser severamente castigado para el resto de sus vida. Ahora la humanidad entera se debe volcar a solidarisarse con Elizabeth y con sus hijos que merecen lo mejor del mundo
Las aberrantes violaciones y encierros que cometó Josef Fritzl contra su propia hija, muestran la miseria de ser humano que es él. Porsupuesto que a este mounstruo debera ser severamente castigado para el resto de sus vida. Ahora la humanidad entera se debe volcar a solidarisarse con Elizabeth y con sus hijos que merecen lo mejor del mundo.
Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, vénganos tu reino…