VISITA EL SITIO: CLUB BOUNCE
THE HOUSTON CHRONICLE comenta a sus lectores que no se sorprendan si un sábado van al CLUB BOUNCE y ven que toda la gente emperifollada de arriba abajo, que se sacude en la pista de baile, es… mas bien gordita. Es que este club nocturno a un par de cuadras del océano Pacífico, con un ambiente agradable y música hip-hop atronadora, está orientado precisamente a los obesos. Ofrece un verdadero refugio donde alguien no se siente mal si está pasado de kilos. “¿Que si me siento inhibida? No, para nada”, dice entre risas Monique López, una curvilínea mujer de 23 años que llega al local luciendo un vestido negro, bien ajustado, y tacos altos. “Me dije, ‘muchacha, estás yendo al Club Bounce. Pónte tu vestido más corto’”. En el país abundan las agrupaciones que defienden los derechos de las personas obesas. Pero no hay demasiados sitios como el Club Bounce, donde gente que podría tener problemas para ingresar a ciertas discotecas se siente como en su casa. “Si uno no tiene el cuerpo que consideran ideal y sale a bailar en esos sitios, lo miran de reojo. Pero aquí no. Aquí todos son aceptados”, comentó Vanessa Gray, una atractiva treintona de Long Beach que dice tener “algo más de carne en mis huesos” tras haber dado a luz tres hijos, refiere THE HOUSTON CHRONICLE.
Este tipo de clubes son un fenómeno relativamente nuevo. Hay un puñado de ellos en California, sobre todo en ciudades costeras entre San Diego y San Francisco. “Todo empezó en la internet, con fiestas organizadas online”, señaló Kathleen Divine, quien administra otro club para gente obesa, el Butterfly Lounge. “Ahora se ve mucha más gente obesa en público, que no se esconde detrás del tablero (de una computadora)”.

