El presidente paquistaní, general Pervez Musharraf, se esforzaba por resistir a las intensas presiones internacionales, principalmente de Washington, para que ponga fin al estado de excepción decretado el sábado y organice las elecciones legislativas previstas para enero, informa UNIVISION. Por un lado, Islamabad endureció su posición rechazando las críticas de casi la totalidad de países occidentales e invocando la soberanía nacional ante la amenaza del terrorismo islamista, mientras, por otra, el general Musharraf suavizó su discurso prometiendo que las elecciones se celebrarán en una fecha “lo más cercana posible” a la inicialmente prevista. Estados Unidos alzó la voz, amenazando con reexaminar sus relaciones con Pakistán, aliado estratégico en su “guerra contra el terrorismo”, de la que es el principal financista. Así, el presidente estadounidense George Bush, llamó en la noche del lunes al general Musharraf a poner fin al estado de excepción y a “reestablecer la democracia lo antes posible”, publica UNIVISION. Sin embargo, no quiso decir qué haría en el caso contrario y, en particular, si cortaría la ayuda estadounidense a Paquistán.

