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	<title>Comentarios en: México, cuarto lugar mundial en piratería</title>
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		<title>Por: Mark16</title>
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		<dc:creator>Mark16</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Oct 2009 01:17:57 +0000</pubDate>
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		<title>Por: FEDERICO</title>
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		<dc:creator>FEDERICO</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Jul 2007 19:57:18 +0000</pubDate>
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		<description>http://www.elfinanciero.com.mx/ElFinanciero/Portal/cfpages/contentmgr.cfm?docId=66312&amp;docTipo=1&amp;orderby=docid&amp;sortby=ASC

La legitimación del poder, según Calderón
U. de Inteligencia de El Financiero - Lunes 2 de julio
de 2007
UIAE

Hace 18 años, Felipe Calderón no pensaba que sería
presidente de México, y menos que sería impugnado,
como en ese momento el PAN lo hacía con Carlos Salinas
de Gortari. En un texto perdido en el mar de letras,
el entonces líder juvenil de Acción Nacional escribió
(revista Generación, número 2, enero de 1989) que
&quot;ante la existencia de un gobierno usurpador que ha
tomado posesión del poder, para los mexicanos sólo
quedan tres opciones:

&quot;1) Desconocer por completo al gobernante y, obrando
en conciencia, desobedecer su mandato y proceder a su
derrocamiento por la vía de los hechos.

&quot;2) Convertir al gobierno usurpador en un gobierno
tiránico, es decir, ilegítimo a su investidura, pero
además ilegítimo en el ejercicio de la autoridad.

&quot;3) Convertir al gobierno usurpador en gobierno
legítimo. Ésta es la opción que ha elegido Acción
Nacional.&quot;

En aquel texto, Calderón decía que el gobierno de
Carlos Salinas carecía de las condiciones primarias de
legitimación, &quot;que son, en nuestro derecho, la
voluntad popular y el sufragio libre y respetado. Es
un gobierno usurpador e ilegítimo y seguirá siéndolo.
En este punto no puede transformar su naturaleza. Sin
embargo, sus actos sí pueden ser legítimos o
ilegítimos, en la medida que cumpla o no el principio
de autoridad, &#039;que esencialmente consiste en la
función de promover y gestionar todas las actividades
conducentes al bien de la comunidad&#039;. Para el PAN, la
legitimación puede darse en estos actos -no en el
hecho mismo de ser gobernante-, y lo será el de
Salinas si se propone dirigir y ser gobierno de
transición a la democracia&quot;.

En el artículo, titulado &quot;Legitimación legítima y
legitimación vergonzante&quot;, el hoy jefe del Ejecutivo
federal planteaba que &quot;cuando la oposición se niega al
diálogo y coarta de inicio cualquier posibilidad al
usurpador de realizar actos legítimos, sólo puede
producir dos consecuencias: que el usurpador se
convierta en tiránico y, además, por paradójico que
parezca, lo legitime.

&quot;En efecto, no puede desconocerse &#039;de palabra&#039; a
Salinas como presidente, cuando sus impugnadores, en
este caso la oposición, leen discursos, obedecen sus
órdenes, participan en su gobierno e inclusive reciben
su dinero para subsistir. La actitud de los panistas
entonces es congruente y posibilita la superación de
la sociedad política. La de algunos cardenistas, en
cambio, sólo desgañita, pero, reconoce también &#039;de
facto&#039;, con su actitud, al gobierno de Salinas. Es una
legitimación vergonzante&quot;, concluía el joven Calderón.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elfinanciero.com.mx/ElFinanciero/Portal/cfpages/contentmgr.cfm?docId=66312&#038;docTipo=1&#038;orderby=docid&#038;sortby=ASC" rel="nofollow">http://www.elfinanciero.com.mx/ElFinanciero/Portal/cfpages/contentmgr.cfm?docId=66312&#038;docTipo=1&#038;orderby=docid&#038;sortby=ASC</a></p>
<p>La legitimación del poder, según Calderón<br />
U. de Inteligencia de El Financiero &#8211; Lunes 2 de julio<br />
de 2007<br />
UIAE</p>
<p>Hace 18 años, Felipe Calderón no pensaba que sería<br />
presidente de México, y menos que sería impugnado,<br />
como en ese momento el PAN lo hacía con Carlos Salinas<br />
de Gortari. En un texto perdido en el mar de letras,<br />
el entonces líder juvenil de Acción Nacional escribió<br />
(revista Generación, número 2, enero de 1989) que<br />
&#8220;ante la existencia de un gobierno usurpador que ha<br />
tomado posesión del poder, para los mexicanos sólo<br />
quedan tres opciones:</p>
<p>&#8220;1) Desconocer por completo al gobernante y, obrando<br />
en conciencia, desobedecer su mandato y proceder a su<br />
derrocamiento por la vía de los hechos.</p>
<p>&#8220;2) Convertir al gobierno usurpador en un gobierno<br />
tiránico, es decir, ilegítimo a su investidura, pero<br />
además ilegítimo en el ejercicio de la autoridad.</p>
<p>&#8220;3) Convertir al gobierno usurpador en gobierno<br />
legítimo. Ésta es la opción que ha elegido Acción<br />
Nacional.&#8221;</p>
<p>En aquel texto, Calderón decía que el gobierno de<br />
Carlos Salinas carecía de las condiciones primarias de<br />
legitimación, &#8220;que son, en nuestro derecho, la<br />
voluntad popular y el sufragio libre y respetado. Es<br />
un gobierno usurpador e ilegítimo y seguirá siéndolo.<br />
En este punto no puede transformar su naturaleza. Sin<br />
embargo, sus actos sí pueden ser legítimos o<br />
ilegítimos, en la medida que cumpla o no el principio<br />
de autoridad, &#8216;que esencialmente consiste en la<br />
función de promover y gestionar todas las actividades<br />
conducentes al bien de la comunidad&#8217;. Para el PAN, la<br />
legitimación puede darse en estos actos -no en el<br />
hecho mismo de ser gobernante-, y lo será el de<br />
Salinas si se propone dirigir y ser gobierno de<br />
transición a la democracia&#8221;.</p>
<p>En el artículo, titulado &#8220;Legitimación legítima y<br />
legitimación vergonzante&#8221;, el hoy jefe del Ejecutivo<br />
federal planteaba que &#8220;cuando la oposición se niega al<br />
diálogo y coarta de inicio cualquier posibilidad al<br />
usurpador de realizar actos legítimos, sólo puede<br />
producir dos consecuencias: que el usurpador se<br />
convierta en tiránico y, además, por paradójico que<br />
parezca, lo legitime.</p>
<p>&#8220;En efecto, no puede desconocerse &#8216;de palabra&#8217; a<br />
Salinas como presidente, cuando sus impugnadores, en<br />
este caso la oposición, leen discursos, obedecen sus<br />
órdenes, participan en su gobierno e inclusive reciben<br />
su dinero para subsistir. La actitud de los panistas<br />
entonces es congruente y posibilita la superación de<br />
la sociedad política. La de algunos cardenistas, en<br />
cambio, sólo desgañita, pero, reconoce también &#8216;de<br />
facto&#8217;, con su actitud, al gobierno de Salinas. Es una<br />
legitimación vergonzante&#8221;, concluía el joven Calderón.</p>
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